LAVAR Y CAMBIAR LA ROPA DE CAMA
¿Cuándo, por qué y con qué frecuencia?
Si quieres iniciar un debate acalorado con tus amigos o compañeros de trabajo, pregúntales cada cuánto cambian la ropa de cama. Te garantizamos que la respuesta variará de una persona a otra. Por eso nos hemos sumergido en el tema y nos hemos hecho preguntas como: ¿cada cuánto hay que cambiar la ropa de cama?, ¿cómo se lava? y ¿de verdad hay que hacer la cama?
1. ¿Con qué frecuencia hay que cambiar la ropa de cama?
La respuesta correcta en este acalorado debate es, sencillamente, cada dos semanas. Si tienes mascotas o niños pequeños, deberías cambiarla bastante más a menudo (siempre que tengas tiempo, claro). Lo mismo si has estado enfermo, sudas mucho o has dormido con autobronceador. En cualquier otro caso, guíate por las dos semanas. Si andas justo de tiempo o la lavandería está a tope, aprovecha para airear el dormitorio y la ropa de cama una vez más. A pocos les gustan los olores encerrados.
«¿Sin hueco en la lavandería? Airea tu ropa de cama durante el día y dale un extra de vida.»
2. ¿Cómo se lava la ropa de cama?
Pocas cosas superan la sensación de la ropa de cama recién lavada, o el aroma de las sábanas recién lavadas. ¿Cómo se alcanza entonces este estado de Nirvana? Deja de usar la secadora y de sobredosificar el detergente. La ropa de cama dura más y huele igual de bien con la dosis recomendada. Para eliminar posibles bacterias y ácaros, lava tu ropa de cama a un mínimo de 60 grados. O sigue las instrucciones de lavado.
Asegúrate de tener varios juegos en casa para poder cambiarlos fácilmente cuando lo necesites. Recuerda también comprar ropa de cama de buena calidad, que conserve esa sensación de suavidad incluso después de varios lavados. Tenemos un amplio surtido de sábanas, fundas de almohada, fundas nórdicas, colchas y faldas de cama en distintos materiales.
«¿Vives solo? Ten al menos tres juegos de ropa de cama en casa para no quedarte sin nada: tres sábanas, tres fundas nórdicas y seis fundas de almohada (si duermes con dos almohadas).»
3. ¿Tengo que hacer la cama?
¡Deja de hacer la cama por la mañana! Resulta que a los ácaros les encantan los espacios cerrados. Espera a hacerla hasta que vuelvas del trabajo. Mientras tanto, deja que tu ropa de cama se airee. Al llegar a casa, haz la cama y échale una colcha por encima. Un consejo sencillísimo que mantiene tu cama fresca por más tiempo.
«Nadie ve tu cama mientras estás en el trabajo. Invierte en una colcha bonita y haz la cama para que luzca perfecta cuando estés en casa.»
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